Monday, September 10, 2007
Dr. Simi en Shalalá.
Interesante conocer otro aspecto del Sr. Victor, mismo que quizás no es tan novedoso ni tan diferente a la imagen que nada más al escucharlo hablar da, pero que sin embargo no deja de ser interesante.
No cabe duda que dinero llama dinero y, aunque el Sr. Víctor tiene su mérito, siento que deja mucho que desear en aspectos que quizás vayan más con el el aspecto moral y ético: De plano dijo que el en sus laboratorios no hace y tampoco tiene la obligación de realizar pruebas con los medicamentos que el vende para corroborar la efectividad de los mismos (los medicamentos “similares”), dejó ver que la Secretaría de Salud en México es corrupta y con una lana “todo pasa” (que quizás [quizás] sea cierto pero eso de que lo diga en cadena nacional…), dijo abiertamente que gran parte de sus eslogan son mercadotecnia mismos que abarcan, desde el de ahorrarse un 75% en descuentos en medicamentos “similares” (que es mera referencia dice), como el que la botarga del Dr. Simi y las “Simi Chicas” son estrategias para penetrar en un público cautivo y de escasos recursos. Aceptó que es polígamo y que tiene como “novias” a unas 6 o siete (no recordaba bien) de las “Simi Chicas”… ¡woW!
Con dificultades para hablar (todo el programa estuvo subtitulado) e incluso algunos problemas para caminar pero por supuesto en sus 5 sentidos, el Sr. Víctor González Torres ha logrado crear un imperio valuado actualmente en por lo menos 1,000 millones de dólares y tiene el angelito el control del 25% del mercado farmacéutico en México.
Incursionó en la política sin lograr éxito para colarse en la candidatura con algún partido que lo respaldara para la presidencial por lo que, sus intenciones para las próximas elecciones (presidenciales), es la de crear un nuevo partido el cual por supuesto si lo estaría respaldando. Para esto, ya ha empezado a credencializar a sus clientes en donde el motivo de dicha credencial supuestamente es para ayudar a la gente humilde con medicamentos y despensas.
Un estuche de monerías el Sr. Víctor y, como dicen por allí: “salió más cabrón que bonito".