La verdad es que bueno, es además una cadena que deberás compartir y otorgar a otros bloggeros pero este en especial... me lo quedo yo para mi solo.
¡Gracias Jesse!
EGO PURO

Ay!
Que bonito es volar
a las dos de la mañana
a las dos de la mañana
ay que bonito es volar, ay mama
Subir y dejarse caer
en los brazos de una dama
en los brazos de una dama
y hasta quisiera llorar hay mamá
Me agarra la bruja,
me lleva a su casa,
me vuelve maceta,
y una calabaza…
Me agarra la bruja,
me lleva al cerrito,
me vuelve maceta,
y un calabacito…
¿Qué diga y que diga, que dígame usted
Cuantas criaturitas se ha chupado usted?
Ninguna, ninguna, ninguna no sé
Yo ando en pretensiones de chuparme a usted
Ay!
Me espantó una mujer
en medio del mar salado,
en medio del mar salado
Ay! me espantó una mujer
Ay mamá…
Porque no quería creer lo
que otros me habían contado
lo de arriba era mujer,
y lo de abajo era pescado
Ay mamá…
Levántate Petra, levántate Juana,
que ahí anda La Bruja
debajo eh la cama
levántate Arcelia, levántate Adela,
que ahí anda La Bruja detrás de tu abuela
Y dígame dígame y dígame usted
Cuantas criaturitas se ha chupado usted?
Ninguna, ninguna, ninguna no sé
Yo ando en pretensiones de chuparme a usted.
Aunque son mucho más grandes los reales, esta planta (según mi tía) así se llama: “huevos de toro”. ¿A quién se le habrá ocurrido? Digo, si parecen pero, ¿…de toro? Y luego, rojos. No se, tengo mis dudas ¬¬
En fin, la dichosa planta me gustó por ese fruto (no comestible) que a determinado tiempo se transforma en un color rojo intenso que contrasta con el verde intenso de sus hojas.
¿Tendrá algún otro nombre? Buen inicio de semana para tod@s!
Me percaté al final del día que no traía en la bolsa una sola moneda, de esas ocasiones en que por alguna razón lo justo que traía en las mismas fue lo que utilicé en el transcurso del mismo. Ya rumbo a casa pensé en pasar a un cajero automático cercano y retirar algo de dinero por obvias razones. Ya estaba en la calle y como tarde era, también hambre sentía y muy cerquita en allí recodé, a la Sra. que vende taquitos de canasta: de chicharroncito, nopalitos, carne deshebrada, chiles rellenos, tortitas de papa, tortitas de venas… srsrhhhhhh!
Llegué con ella y le pedí:
El caso es que me estaba terminando el agua (todo lo demás ya me lo había comido), cuando me acordé que no traía dinero ¬¬
Se me dibujo entonces una sonrisa en mi rostro la cual solo yo entendía y mientras degustaba el agua pensando cómo le decía a la Sra. que, aunque traía mi tarjeta y tendría dinero, antes debía pasar a retirar el mismo al cajero automático cercano.
El caso es que después de unos minutos, sin saber como decirle, yo con mi sonrisa de pena y nervios, y mientras otros comensales se distraían, me armé de valor y la aborde (ingezu):
Total que fui a retirar el dinero, regresé, y yo seguía con mi sonrisa interna de pena. Jamás me había sucedido una situación así y aunque no me iba pelar por lo que me comí y la Sra. me ubicaba de otras ocasiones que ya había ido a comer, no dejó de sentirme abochornado (tanto que hasta posteo mi gracia).
Moraleja: Aunque la Sra. ni remotamente cuanta con una terminal punto de venta, aquí si vale decir “no salga sin su tarjeta” (siempre y cuando este cerca de un cajero automático.