Me ha pasado varias veces que con quien platico, no quita la mirada de mi cabello así como no falta quien me pregunta ¿te cortaste el cabello? Cuando el corte más reciente fue en dos semanas. Cagado.
Este martes una ejecutiva me pregunto ¿qué te hiciste? ¿te cortaste el cabello verdad? A lo que respondí con una sonrisa resignada y avionera “si” (me corte el cabello precisamente hace dos semanas). Posteriormente y con diferencia de una hora, otro compañero “alabo” mi peinado: “Ahora si te ves bien, ahora si vas a salir…” entre pendejada y media más. Yo por supuesto, siguiéndole la corriente con un “ji, ji, ji y un ja, ja, ja”.
Cuando ya pasa eso, procuro de repente echar una mirada pa’ ver que onda con mi cabello preguntándome ¿me habré pasado de gel? ¿me habré puesto menos? ¿traeré caca de paloma? y ratifico: esta bien, como lo quería ¿Dónde está lo extraordinario? Y es que, juro por Dios siempre me peino y pos… cuando no, también es la intensión. Cada quien su humilde look, no?
De alguna forma eso se ha quedado y quizás será así hasta que pueda y siga con cabello (you never know).
















