Recuerdo siempre como en estas fechas cuando era pequeño, los días transcurrían interminables: siempre frio, viento fuerte o ligero que quebraba las secas ramas del árbol de caimito que teníamos frente a casa pero, siempre viento. Eran juegos y ver familiares, reuniones en casa o fuera de ella. Llagaba la noche y si no era una posada, era salir a cantar la rama con los amiguitos. La cena y la convivencia familiar… maravillosa. Los momentos lindos que tengamos, hay que disfrutarlos porque a veces no pueden sostenerse, más que en la mente ¿A dónde se van? Si, es cierto, vienen otros quizás mejores pero como los de antes, ninguno.
Que Dios Nuestro Señor los llene de bendiciones a ustedes y a todos los suyos en
esta Navidad y siempre amig@s.
GLORIA IN EXCELSIS DEO.
¡Felices fiestas!
Díscolos, rimbombantes y consuetudinarios
-
Nada tiene que ver con nada. Nada de nada ni con nadie. Sea pues, comienzo
este relato como quien no quiere la cosa. Como si alguien en su mutismo
absolut...
1 week ago



















