Saturday, November 08, 2008

Friday, November 07, 2008

En el primer mundo.

Esta semana empecé a ir a un gimnasio que me recomendó M el cual por la descripción que me daba me pareció shido alo que decidí, también para variarle al asunto, tirar lente y pedir información.

El gimnasio está shingón realmente: sumamente cómodo, limpio, climatizado, buen número y variedad en aparatos, amplios vestidores, regaderas, entrenador, asesoramiento en nutrición y bueno ¿Cuándo me iba imaginar los dispensadores automáticos? Me sentí en el primer mundo. De aquí soy me dije.

La cosa es que ya voy y ya también cometí mi primer oso porque además, debo decir que va gente bastante mamona (antes yo decía pendejada, ahora estoy aprendiendo a que hay gente que dice osssso).

Pero les cuento: según tu rutina, es el piso al que debes dirigirte y por lo mismo los vestidores están en diferentes pisos. Al segundo día llegué muy propio, subí los pisos que según yo debía subir para dirigirme al vestidor y cuando llegué a este, me llamó la atención al abrir la puerta que todo estaba realmente limpio y ordenado, ni una sola toalla o mochila en bancas y/o fuera de su lugar. Vaya!, este gimnasio si que es otro pedo. Total que me encueré, me fui poniendo mi ropa para empezar a hacer la rutina, mis tenis y ya que estaba prácticamente listo entran dos tipas exclamando:
- “Oyes, te avissamos que esste ess el vesstidor de mujeress” (quise ponerle acento fresa pero ni así me sale).

- “¿¿ Que?? mil perdones, que pena, pero pensé que estaba en el de hombres ¿Por qué no me dijeron nada al ver que entraba aquí “ (bien que noté me tiraron el lente [...jelow])

- Puess ess que te hablamos y te hablamos y no noss escuchabass y puess ya te dejamoss.
- Con razón algo notaba raro y esque el de nosostros es igualito, nomás que con más chivas.

Total es que me sentí como pendejo. Quería que me tragara la tierra porque además, obviamente había banda que me vio entrar y salir y lo peor, sin haberme echado ningún taco de ojo (no calculé tiempos). Lo mejor de todo es que ahora tengo dos nuevas amigas.

Sentimientos de la Nación.

En semanas pasadas el caricaturista Calderon sacó en el Reforma esta caricatura que quice encontrar en la web y nomás no lo conseguí por lo que la fotografié. Ahora que la he encontrado dentro de mis carpetas, la subo con dedicatoria a la bola de pseudo maestros.

Wednesday, November 05, 2008

Tajín, La Ciudad del Trueno.


La Pirámide de los Nichos, la más conocida de las pirámides en esta zona consta de 365 de estos que según los arqueólogos, representan un calendario.

La primer vez que visité la zona arqueológica de El Tajin fue en compañía de mi familia y amigos. Quedamos sorprendidos.

Ahora que he regresado en una nueva visita la sorpresa fue igual de grande. La zona realmente es hermosa. Algunos datos:

El Tajín es una zona arqueológica precolombina cerca de la ciudad de Papantla,Veracruz, México y Poza Rica, Veracruz, México.

La ciudad de Tajín fue la capital del estado Totonaca. Tajín significa Ciudad o Lugar del trueno en el Lenguaje Totonaca. Se piensa que Tajín también fue el nombre de algún dios totonaca.

Acá algunas de las fotos que tomé:















La construcción de edificios ceremoniales del Tajín probablemente inició en el Siglo I. En el periodo clásico temprano el Tajín mostró influencia de Teotihuacán; mientras que en el Posclásico mostró influencia Tolteca. Su reconstrucción inicio en el siglo XIII, en el mismo tiempo el Tajín fue arrasado por invasores Chichimecas, este sitio fue ocupado por unos pocos pobladores que no continuaron la construcción de templos. Este sitio fue totalmente despoblado cuando llegaron los conquistadores españoles en el siglo XV.

Este sitio arqueológico es de alrededor de 1km², pero se especula que hay aún una gran parte de este sitio que no ha sido encontrada.

Los Voladores de Papantla.


En algunas de las ciudades que he tenido la oportunidad de visitar fuera del estado, me he llevado la grata sorpresa de encontrar de fijo, los postes en donde se lanzan para presentar sus danzas Los Voladores de Panpantla. Quizás no tenga nada de raro porque además, me atrevería a decir que no hay ninguna danza en el país más espectacular que esta, que además de temeraria y vistosos trajes, conlleva desde luego toda una simbología.


Un grupo de cinco hombres se suben a un poste de unos 30 metros de alto, cuatro de ellos se atan una cuerda a la cintura y se lanzan de cabeza al vacío con los brazos abiertos, girando alrededor del poste. Mientras tanto, el quinto miembro permanece en la parte superior del poste y toca música indígena con instrumentos de madera hechos a mano.

La flauta representa el canto de las aves y el tambor la voz de los dioses. Esta danza es también un símbolo de los cuatro puntos cardinales (la plataforma de cuatro lados y los cuatro voladores). El músico va marcando los cuatro puntos cardinales, comenzando por el oriente, pues es ahí donde se origina la vida.


Cada volador gira 13 veces, cifra que multiplicada por los 4 voladores da el número 52, y ya se sabe que según los calendarios prehispánicos, cada 52 años se completa un ciclo solar, después del cual nace un nuevo sol y la vida sigue su curso.

La danza de Los Voladores es una de las danzas indígenas más populares que han sobrevivido a la conquista española y es conocida en Papantla como “Vuelo de los muertos” o Kos'niin y la danza Hua-hua como “Guacamaya” o Lakka.

Cuando los vi, senti una sensación de admiración, vértigo y hasta miedo porque el estar a esa altura sin protección no debe ser nada facil. Realmente fascinante.


Tuesday, November 04, 2008

Antojitos Memin Pingüin.




Hubiese jurado que Memín, mínimo, era cubano pero ¿de Papantla? Las pruebas están en una pequeña fonda en donde Memín Pingüin porta los trajes típicos de la región y en donde se encuentra además muchos objetos alusivos a el. ¿Será por eso el nombre al establecimiento? El lugar esta shido y se portaron banda con nosotros.

Verbena en Papantla.

Ya de noche pero todavía en buena hora, llegamos a Papantla donde pernotamos. Aunque un poco cansados, por supuesto J un poco más por ir manejando, solamente dejamos las chivas nos cambiamos y cenamos en donde nos hospedariamos para dirigirnos a la verbena en el zócalo de la ciudad. Cuando descubrimos la exposición de los altares, esta acaparó toda nuestra atención (por lo menos la mia), y de la que aprendí y disfruté mucho para ya después solo tomar café y descansar. Al siguiente día, visitariamos la zona arqueológica del Tajín.

Altares de Muerto en Papantla.

Esta por demás decir que las tradiciones en México me son fascinantes y que orgulloso me siento de pertenecer a esta bella y rica nación en ese y muchos otros sentidos. Ya para terminar el tema de los festejos que celebraban el Día de Muertos quiero comentarles que camino al norte del estado y cuyo destino sería visitar nuestra zona arqueológica del Tajín, nos tocó pernotar en la pequeña Ciudad de Papantla.






Sin hablar de lo interesante y característico de la ciudad, de sus voladores y el rico olor a vainilla que se huele en todos los puestos de sus artesanías, lo que distrajo nuestra atención fue la arraigada tradición de los altares de muerto.






Dichos altares como sabemos son realizados para recordar a nuestros seres queridos los cuales han partido ya, adelantándose al viaje que todos haremos y en donde se les sirve todo aquello que les gustaba en vida ya que se cree que como en estos días llegan a visitarnos, degustan lo que se les ha ofrecido.




Aunque estoy acostumbrado a esta tradición, me doy cuenta de que claramente hay muchas vertientes y costumbres que caracterizan cada región porque, mientras quedé sorprenddo cuando fui a Sinaloa y saber que por allá no acostumbran los altares, en lugares como Papantla los hay como no los había visto en ninguna otra región, por ejemplo: en los altares montan muchos cítricos (mandarinas y limas) que son propios de esta región al igual que las aromáticas vainas de vainilla (secas) y a manera de ornamento en planta, además, en todos los altares habían puestos adornos de palma.




Estos altares, más chicos o más pequeños no tan solo se encontraban en los interiores de las casas sino también en algunas de las esquinas de las calles y negocios en la ciudad.